Informe OIT: Perspectivas sociales y del empleo en el mundo 2017.

El informe Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo 2016 muestra que el trabajo decente es un factor primordial en la lucha contra la pobreza. Esta publicación indica que la pobreza ha tendido a disminuir en muchos países emergentes y en desarrollo, mientras que en la mayoría de los países desarrollados la pobreza y la pobreza activa han ido en aumento

Se realiza igualmente un análisis de la función de las políticas. En él se presenta información sobre diversas iniciativas nacionales en distintos ámbitos, tales como las políticas económicas centradas en el empleo, los programas de empleo, el desarrollo empresarial, la protección social y el diálogo social.

Finalmente, en el informe también se estudia el papel que desempeñan las normas internacionales del trabajo para reducir la pobreza y la desigualdad.

El futuro del trabajo y el final de la pobreza: las dos caras de la misma moneda

Por último, la lucha contra la pobreza debe tomar en cuenta los eventos que le están dando forma al mundo del trabajo. Tanto el rápido cambio tecnológico como el surgimiento de nuevos patrones de globalización (como la ampliación de las cadenas globales de valor) brindan nuevas oportunidades para llegar a zonas remotas, elaborar herramientas de política más reactivas y mejorar los marcos institucionales. En África, la proliferación de los dispositivos móviles y su uso en el desarrollo empresarial son motivo de esperanza respecto de la lucha contra la pobreza. Sin embargo, la concretización de estos beneficios potenciales no será automática y generará nuevos riesgos, sobre todo en el caso de los grupos vulnerables, que en ciertos casos no cuentan con las cualificaciones necesarias ni con la fuerza de negociación suficiente como para participar de las ganancias. Por lo tanto, es urgente que los países pongan en acción el tipo de estrategias que este informe promueve y que lo adapten a las transformaciones actuales del mundo del trabajo. Si se sigue este camino, la dinámica del futuro del trabajo podría constituir uno de los principales ejes impulsores para acabar con la pobreza y, por lo tanto, podría aportar una contribución esencial para la concretización de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

La coherencia de las estrategias contra la pobreza es una cuestión que abarca desde la coherencia a nivel local y del Estado en relación con las políticas nacionales hasta la coherencia a nivel internacional, en particular con respecto a la ratificación y adopción de los convenios y recomendaciones fundamentales de la OIT. Implica asimismo tener en cuenta una serie de compensaciones y relaciones de complementariedad entre las políticas (OIT, 2003). En otras palabras, los instrumentos de política examinados en los capítulos precedentes deberán considerarse en función de su interacción a fin de optimizar los resultados en la reducción de la pobreza, de ahí la importancia de la meta 17.14 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

«Mejorar la coherencia de las políticas para el desarrollo sostenible». Según se desprende de los resultados de algunos estudios recientes, las políticas activas de mercado de trabajo son más eficaces cuando se conjugan con medidas de apoyo a los ingresos como las prestaciones de desempleo, especialmente en el caso de los trabajadores más vulnerables. Igualmente, los servicios de empleo resultan fundamentales para facilitar y reforzar la eficacia de las actividades y programas de formación.

Del mismo modo, la protección social y los salarios mínimos no deben considerarse políticas alternativas sino políticas que se complementan entre sí (Wicks-Lim y Thompson, 2010; Caldera Sánchez, Lenain y Flèche, 2014). Así pues, disponer de servicios de cuidado infantil asequibles y de calidad resulta especialmente importante en el caso de las trabajadoras que ganan el salario mínimo y podría ser un factor decisivo para conseguir los objetivos de la igualdad de género en la medida en que fomenta la ocupación de las mujeres. Las instituciones responsables de la ejecución de las estrategias contra la pobreza son de vital importancia para garantizar la eficacia de este tipo de estrategias, sobre todo en los países emergentes y en desarrollo. Tres tipos de instituciones han demostrado ser especialmente importantes para asegurar la coherencia. En primer lugar, las administraciones del trabajo, indispensables para garantizar el control adecuado del cumplimiento de la legislación laboral, son instituciones esenciales para promover reformas políticas favorables a los pobres. Esto quiere decir que es sumamente importante aumentar la capacidad de los servicios de inspección del trabajo, tanto en términos de dotación de personal como de recursos presupuestarios. El intercambio de experiencias a nivel internacional sobre prácticas eficaces de inspección del trabajo ha proporcionado orientaciones útiles al respecto. Varios países asiáticos, como Indonesia, Malasia y Viet Nam, han adoptado medidas importantes para armonizar sus prácticas de inspección del trabajo con determinadas prácticas óptimas a nivel internacional, como invertir en la capacitación de los inspectores y facultarlos para iniciar procedimientos civiles e imponer multas a quienes incumplan las normativas (OIT, 2016d). Aunque la recomendación de reforzar los servicios de inspección del trabajo se dirija con mayor frecuencia a los países emergentes y en desarrollo, no puede negarse que es igualmente pertinente en el caso de los países desarrollados. La magnitud de la economía sumergida sigue representando un porcentaje considerable del PIB en varios países desarrollados, con valores que oscilan entre un 20 por ciento o más en algunos países de Europa meridional y oriental (OIT, 2014c). Algunos países, como Australia, Francia y Reino Unido, han puesto en práctica programas específicos de formación de inspectores en cuestiones relacionadas con la seguridad y salud en el trabajo; estos programas son un elemento fundamental de planes y estrategias de inspección laboral de mayor alcance, especialmente en sectores específicos como la agricultura y la construcción. Los servicios públicos de empleo, un aspecto importante de la administración del trabajo, generalmente se encargan de aplicar una gama muy amplia de políticas sociales y de empleo (Kluve, 2010 y 2016), pero los recursos que se les asigna suelen ser insuficientes, sobre todo en los países de bajos ingresos. Ahora bien, los diferentes programas pueden focalizarse más eficazmente en la población pobre a través de estos servicios, que además pueden complementarse con servicios privados para facilitar el logro de los objetivos de trabajo decente.

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