El desafio de crear universidades de rango mundial, Jamil Salmi

En esta entrada compartiré el excelente libro El desafío de crear universidades de rango mundial JAMIL SALMI , texto del Banco Mundial. Me permito mencionar algunos extractos de su resumen ejecutivo

… En la última década, el término “universidad de rango mundial” se ha convertido en una frase de moda, no sólo para mejorar la calidad de la enseñanza y la investigación en la educación terciaria, sino también, y lo que es más importante, para desarrollar la capacidad que se necesita para competir en el mercado mundial de la educación terciaria mediante la adquisición y creación de conocimientos avanzados. Con estudiantes que desean asistir a la mejor institución terciaria que se puedan permitir, con frecuencia independientemente de las fronteras nacionales, y con gobiernos interesados en aumentar al máximo la rentabilidad de sus inversiones en las universidades, el rango mundial se está convirtiendo en una preocupación cada vez más importante para las instituciones de todo el mundo (Williams y Van Dyke 2007). Sin embargo, la paradoja de la universidad de rango mundial, como ha observado Altbach de manera sucinta y precisa, es que “todo el mundo quiere una, nadie sabe lo que es y nadie sabe cómo obtenerla” (Altbach 2004).
Convertirse en un miembro del grupo exclusivo de universidades de rango mundial no se logra con una declaración por cuenta propia. Al contrario, la condición de élite es conferida por el mundo exterior basándose en el reconocimiento internacional. Hasta hace poco, el proceso consistía en dar una calificación subjetiva, basándose sobre todo en la reputación. Por ejemplo, las universidades del grupo Ivy League en Estados Unidos, como Harvard, Yale o Columbia, las universidades de Oxford y Cambridge en el Reino Unido (RU), y la Universidad de Tokio han formado parte, tradicionalmente, del grupo exclusivo de universidades de élite, sin existir realmente una medida directa y rigurosa para justificar su categoría superior en cuanto a la formación de estudiantes graduados, los resultados de la investigación y la transferencia de tecnología. Incluso los salarios más altos que sus estudiantes graduados consiguen podrían interpretarse como una afirmación tanto de la categoría de la universidad como del verdadero valor de su educación.

…Las universidades de mayor categoría son las que hacen importantes contribuciones al progreso del conocimiento mediante la investigación, las que enseñan con los programas de estudios y los métodos pedagógicos más innovadores, bajo las condiciones más propicias, las que hacen de la investigación un componente integral de la enseñanza de pregrado y las que producen profesionales que se destacan debido a su éxito en ámbitos altamente competitivos durante su educación, y (lo que es más importante) después de su graduación.

…No existe ninguna receta universal o fórmula mágica para “hacer” una universidad de rango mundial. Los contextos nacionales y los modelos institucionales son muy diferentes de un país a otro. Por tanto, cada país debe elegir, de entre las diversas soluciones posibles, la estrategia que potencie sus puntos fuertes y sus recursos. La experiencia en el ámbito internacional ofrece varias lecciones con respecto a las características principales de esas universidades de rango mundial –altas concentraciones de talento, abundancia de recursos y modos de gobernar muy flexibles– y también con respecto a enfoques eficaces para avanzar con éxito en esa dirección, desde la mejora o la fusión de instituciones existentes hasta la creación de instituciones completamente nuevas.

…Al igual que ocurre con otras industrias de servicios, no todas las naciones necesitan universidades de rango mundial, al menos mientras no se estén cumpliendo necesidades más básicas de la educación superior. Instituciones de investigación de rango mundial requieren grandes compromisos financieros, una concentración excepcional de capital humano y aspectos de gobernabilidad que permitan una enseñanza e investigación de primera categoría. Es posible que muchas naciones se beneficien de un énfasis inicial en el desarrollo de las mejores universidades nacionales que se puedan permitir, basadas tal vez en el modelo de aquellas que se establecieron como instituciones agrícolas (land-grant colleges) en Estados Unidos durante el siglo XIX, o siguiendo el modelo de las universidades politécnicas de Alemania y Canadá. Estas instituciones hacían énfasis en las diversas necesidades de aprendizaje y capacitación de la población estudiantil y economía de la comunidad local. Al concentrar los esfuerzos en la comunidad y la economía locales, esas instituciones podrían dar lugar a un desarrollo más eficaz y sostenible, en vez de concentrarse en alcanzar objetivos de rango mundial. A pesar de todo, es inevitable que, de aquí en adelante, las instituciones estén sujetas cada vez más a comparaciones y clasificaciones, y aquellas que se estimen como las mejores en estas clasificaciones de universidades de investigación seguirán siendo consideradas como las mejores del mundo.

© 2009 Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial
1818 H Street, NW
Washington, DC 20433, USA
Todos los derechos reservados
Primera edición en castellano: mayo de 2009
Para esta edición:
© 2009 Banco Mundial en coedición con Mayol Ediciones S.A.
http://www.mayolediciones.com
ISBN 978-958-8307-68-8
Traducción al castellano: Banco Mundial
Fotografía de cubierta: Biblioteca de la Universidad de Soochow, Dushu Higher Education Town, Soochow, China, fotografiada por Jamil Salmi.
Diseño de cubierta: Design Naylor
Coordinación editorial: María Teresa Barajas S.
Edición y diagramación: Mayol Ediciones S.A.
Impreso y hecho en Colombia – Printed and made in Colombia

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